He subido al coche para ir a hacer la compra, y al abrir la guantera para buscar no sé qué papel, he empujado sin querer el rodillo ese que tiene una pega para quitar las pelusas de la ropa y que para nosotros siempre ha sido el ‘rodillo de los pelos del perro’. Ha rotado por la guantera y lo he pillado al aire. Y me he quedado así, quieta, con el rodillo en la mano sin saber muy bien qué hacer con él porque tú ya no vas a volver.
Eras un perro gigante. En casa llevaban doce años tomando decisiones en función a ti: ‘Al final, ¿qué?, ¿nos vamos de viaje este puente?’. ‘Pues es que las niñas (las ‘niñas’ por nosotras, qué risa) también se van fuera y no puede quedarse nadie con el perro’. Los viajes, la fiesta que hace no sé quién fuera de la ciudad, que si la cartilla del veterinario, que si no te olvides de traer el saco de pienso, que vigiléis que el cacharro del agua esté lleno, que dice papá que si le acompañas a dar una vuelta con el perro, que si dónde hemos dejado la correa, que si otra vez está malo de los oídos. Y el coche. Nosotros siempre tuvimos uno familiar no porque fuéramos numerosos, sino porque éramos una familia con perro. De hecho, controlábamos cómo estabas por cómo te subías al maletero: ‘Mami, ¿qué tal está el perro?’. ‘Fenomenal, se sube al coche de un salto’.
Cuando íbamos a la playa te tirabas toda la mañana inquieto, te ponías al lado de donde estaba tu correa y mirabas a la correa y nos mirabas a nosotros. A nosotros y a la correa. Y hasta que no decíamos lo de ‘tranquilo, que no te vamos a dejar aquí‘, no parabas de mirar. En los trayectos, te acoplabas en la parte de atrás hecho un ovillo y apenas te movías, pero en cuanto notabas el olor del mar, te volvías loco... Te levantabas tan excitado que te dabas con la cabeza en el techo del coche y nosotros nos partíamos de risa de lo torpe que eras y de lo contento que te ponías. Luego sacabas el hocico por la ventanilla de atrás y te quedabas con los ojos semicerrados durante un buen rato.
Me acuerdo del último viaje que hicimos juntos. Yo ya no vivía en casa y me había tocado quedarme contigo el fin de semana, así que nos fuimos a la casita que tenemos cerca de un pantano a las afueras de Madrid. Y no veas cómo lo pusiste todo de pelos. Había bajado los asientos traseros para que cupieras en mi maletero y los pelos llegaron hasta el salpicadero. La tapicería negra se puso blanca y los cristales de atrás perdidos de babas porque anduviste olisqueándolo todo. Llovía a cántaros, pero dio igual; nos pasamos horas caminando por el pinar que hay detrás de la casa. Yo te gritaba: ‘¡Que no te metas en los charcos!’, pero como tú a esa frase siempre le hiciste oídos sordos, esperabas a que te tirara otra vez la pelota, salías corriendo a por ella por la parte más embarrada, profunda y blanda del camino y volvías cubierto de fango hasta las cejas, con la bola en la boca y con cara de ‘aquí no ha pasado nada’.
Y sólo ha pasado que ya no estás. Que tengo un rodillo en la mano que es tuyo, de tus pelos. Que los cristales de mi coche están limpios, pero yo querría que tuvieran babas, y que la tapicería me parece hoy más negra que nunca.
Mara Torres para la revista Autoclub (julio 2008)

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El sábado entraron dos libros nuevos en mi casa. Lo hicieron sigilosos, sin hacer apenas ruido, y se quedaron encima del sofá dentro de la bolsa de la Feria de este año. No dijeron nada hasta que no regresé, ya de madrugada. Y entonces sí. Entonces les oí revolverse en el plástico. Yo hice como si nada. Me silbaron. Yo nada, no eran horas para leer. Les escuché discutir. Bueno, pensé, ya se cansarán. Cuchichearon. Paso, dije, y me acosté. A los diez minutos, sentí que tiraban de la sábana..."Pero, ¿qué diablos...?" Asomé la cabeza y allí estaban los dos con los brazos en jarras...
Juro que no les invité, pero se metieron en mi cama de un salto.
Los libros que me he pillado este fin de semana en la Feria y que, como veis, hacen conmigo lo que les da la gana, son:
- PASIÓN INTACTA. George Steiner. (Biblioteca de Ensayo de Siruela)
- NADA GRAVE. Ángel González. (Ed. Visor)
Escrito hoy por Mara Torres en uno de los post del blog de La2N.
¿Te gusta leer? ¿Qué estás leyendo? ¿Qué libros recomiendas de los que has leído?... Anímate a compartir en comentarios de esta entrada tus preferencias literarias.
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El otro día volvía de Zaragoza en el tren y se me ocurrió escribir este relato. Me gustaría mucho compartirlo con vosotros y, especialmente, con Labana con todo mi agradecimiento por el tiempo que dedica a esta página que entre todos habéis convertido en un lugar de encuentros. Que el verano se os llene de historias fascinantes". Mara
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PUÑALADA SIN TI O PARTO MÚLTIPLE
Mara Torres, julio 2007.
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....."Esta ciudad es una puñalada sin ti".....
.....Apoyó la cabeza en el cristal de la ventanilla y volvió a leer el mensaje. La ciudad de su primer viaje se le fue acercando en forma de dibujos a bolígrafo. No habían llevado cámara de fotos y Vera compró un cuaderno de color rojo en el que dibujaba por las tardes las cosas que habían hecho y escribía debajo frases como de parvulario: Esperando en la cola del Museo/ Daniel elige un pin / Bobadas en la arena de la playa / A Vera le hace daño la sandalia. Tiritas para Vera / La mancha del helado de dos bolas / Paseando / Jugando / Risas. Cerró los ojos. Habitación 407. La tierna pareja adolescente se reconvertía a medianoche en una manada de bestias primerizas. Arrebatadas, febriles, perdidas. Se precipitaban sobre la cama como alimañas desvergonzadas y reptaban desde el vientre hasta los muslos en un idioma indecoroso, desconocido y extenuante. Descubriéndose. Ensuciando las sábanas. Gritando y arrancándose la voz, la piel, la carne y las vísceras. Segregando savia de deseo hasta quedar inundados y vacíos, ignorando el tiempo y las horas, sin dormir y sin respiro. Vera se ruborizó en su asiento cuando notó que se había mojado las bragas. Fue al baño. Volvió.
.....Empezó a pensar en su perra. Precisamente, un minuto antes de subir al tren, su hermana le había llamado para decirle que la perra acababa de ponerse de parto. "Ya han nacido dos cachorros, pero vienen más! -dijo- ¡Vente, Vera, que es muy emocionante!". Nadie sabía que no podía ir porque estaba en un tren sin billete de vuelta.
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.....Llovía. Las gotas golpeaban con tanta violencia el cristal que parecía que el paisaje había sido pintorrejeado por un demente. Volvió a pensar en Daniel. Y otra vez en su perra. La imaginó sobre el mármol del cuarto de baño ensangrentada, levantando a ratos la cabeza para recibir una palmada de aliento entre cachorro y cachorro, en medio de la masa caliente y viscosa de su parto múltiple. Irguiéndose a duras penas cada vez que sonaba el timbre o la llave, por si fuera Vera. La imaginó buscándola con la mirada y esperando a que llegara.
.....- ¿Quieres un café? -oyó.
.....Se limpió las lágrimas y los mocos. No se había dado cuenta de que enfrente de su asiento estaba un chico sentado. Le dio vergüenza que la hubiera visto llorar.
.....- Vamos -dijo tendiéndole la mano-. Te sentará bien.
.....Echaron a andar entre los vagones. Vera notó que el chico caminaba raro, como a trompicones, dándose de vez en cuando con los asientos laterales en las caderas. Llevaba unos pantalones caídos que le arrastraban por detrás. Nunca en toda su vida se hubiera fijado Vera en él y, sin embargo, le había parecido que su olor... Vera se acercó y chocó sin querer la nariz en su espalda. Se le escapó una carcajada.
.....Cuando llegaron a la barra se pidieron dos cafés con leche.
.....- Ha dejado de llover - dijo él mirando por la ventanilla-. Y no sólo por fuera del tren.
.....- Sí, sí, ya se me ha pasado la llorera... Es que me has cogido en un momento de mierda. Voy a una ciudad donde sé que no me están esperando.
.....- Es la vida la que es inesperada.
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.....La miraba todo el tiempo. Pasaron más de diez minutos antes de que hiciera la pregunta.
.....- ¿Qué pensabas cuando estabas apoyada en el cristal?
.....No contestó.
.....- Estabas tan linda...
.....Se puso nerviosa. Nunca hablaba con desconocidos. Y sí, puede que la vida fuera inesperada, pero la suya no, porque su vida había sido siempre previsible y organizada, ajustada al guión. Hasta que él la dejó. En dos años, Vera no había sido capaz de encontrar la manera de desengancharse de Daniel. Dos años convertida en una enferma, en una adicta,en una yonqui de Daniel. El mensaje al móvil que había recibido por la mañana solamente era su chute en vena. Una mentira que Vera se había inyectado hasta sentir que golpeaba sus sienes como un péndulo de cemento: Estaciudadesunapuñaladasinti. Estaciudadesunapuñaladasinti.
Estaciudadesunapuñaladasinti.Y, luego, otra vez la oscuridad. Por eso se había ido a buscarle. Para que Daniel viera que ya no era más que un trapo capaz de arrastrarse cientos de kilómetros a por su chute de mentira.
.....Sin embargo, aquí estaba, vomitándole su vida a un desconocido.
.....Sonrieron. Hablaron de nada en particular. De los amigos, de las películas que les gustaban, de los libros que leían. Tararearon las melodías de las series de televisión que habían visto de pequeños. Enumeraron los discos de vinilo que conservaban. Y los cds. Y los conciertos. Vera le contó los lugares a los que había viajado, la receta que mejor sabía cocinar y lo del parto de su perra. Él acercó la mano a su pelo y la acarició. Ella levantó un poco la cabeza para sentir el tacto de su piel y su olor. La bestia de la habitación 407 era una perra de parto esperando una palmada de aliento. Un animal herido que recibía las caricias del desconocido como lametazos de ternura en una brecha abierta que empezaba a cicatrizar en un tren que la mecía.
.....Llegaron a la estación.
.....- Buena suerte, linda.
.....Y Vera le vio alejarse por el centro del andén con el mismo paso desgarbado con el que la había arrastrado por el pasillo de los vagones para invitarla a un café.
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Mara Torres
Hemos habilitado el apartado de comentarios de este artículo para que, si te apetece, participes en nuestra sección veraniega: escribiendo un relato (o continuandoel de Mara), o compartiendo un poema, o una dedicatoria musical. También puedes leer lo que ya hay escrito.
Felices vacaciones ;)
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